Graciela Taquini

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quimera

15 x 15 : galería praxis : ba

Anabel Vanoni es autora y protagonista de sus fotoperformances, acciones que realiza a veces para el lente de la cámara de fotos, otras para la cámara de video, cuya función no es el puro documento, se inscriben en nuevas narrativas del género de ficción.. Semejan estampas, ilustraciones de nuevos libros de santos, inéditas hagiografías en las que se intenta atrapar un tiempo efímero para eternizarlo.

Esta obra que pertenece a una serie de muñecas sanadoras, está estructurada en la tradición de la imagen de culto, tan antigua como los sumerios, pero reconocible por la influencia de una América profunda, cimentada en un neobarroco americano, que no es demagógico ni complacientemente folk.
Esta muñeca, parece no ser humana. Esta ubicada en un tiempo mítico y en un espacio sin perspectiva, de una dimensión no fáctica, sino espiritual. Compone siguiendo la ley de la frontalidad para hacer prevalecer la perspectiva jerárquica intrínseca en una imagen sagrada. Su cuerpo entero ocupa el espacio con majestuosidad. Esta compuesta como un tableau vivant, ya que predomina la pose congelada y la monumentalidad y potencia de del cuerpo. El disfraz oculta la contingencia, la carne y la trasporta a un status fuera de lo cotidiano. Es un ser quimérico, híbrido, mezcla de humano, divino y animal. Plantada con las manos en jarro, es un fetiche benéfico a pesar del temor que inspira su máscara de calavera del culto popular a los muertos, mezclada sincréticamente con el motivo de las fauces de jaguar nacido del trance shamánico. Al ponerse la máscara, que en general es atributo masculino, se afirma una cuestión de género., donde no sólo está la raíz precolombina y el tema del arte y la religiosidad popular, sino la sintonía y la admiración que Vanoni siente por Frida Kalho o Ana Mendieta. Al mismo tiempo se vincula a las prácticas de muchas artistas que usaron la caracterización para referirse al hoy y que se valieron de los nuevos medios para completar su discurso como Cindy Sherman o Marina Abramovic.

Según Vanoni la realización de la performance hace posible un pliegue diferente de la realidad ordinaria. Se puede detener el tiempo, poner el cuerpo y expresarlo, se puede recrear el propio mundo y hacer partícipe al otro de ese hecho y agrega, Vivo el arte como una instancia religiosa, no en el sentido dogmático del termino, sino en el sentido espiritual, es allí donde encuentro el espacio sagrado, es allí en el momento de la creación del gesto donde reactualizo mi ser una y otra vez.

Vanoni propone una respuesta glocal al arte de su tiempo, su cuerpo posee capas culturales e históricas que solo la mediatización fotográfica las hace visible.

Por Graciela Taquini

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