Graciela Taquini

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buenos aires digital : centro metropolitano del diseño : arte y tecnología

Nuestro presente tiene sus raíces en la cultura de la electricidad, en el Positivismo de la Revolución Industrial.
Desde sus orígenes estuvo signada por la noción de progreso y modernidad. Actualmente este mundo, dependiente del encendido y apagado se inserta en otra realidad más oscura, el nuevo orden mundial de la era post capitalista y post industrial, acicateada por catástrofes naturales y sociales. Esto determina tanto su pasado esperanzado y utópico como su futuro incierto. La producción artística tecnológica es sumamente frágil y al parecer no sobrevivirá más allá de los límites de esta civilización.

La tecnología parece global y sin embargo un pequeño porcentaje de la población mundial posee teléfono. Parece democrática pero está determinada por las leyes del mercado. Argentina sufre estas consecuencias en este lado del mundo. Los desarrollos del arte y la tecnología en nuestro país han sido consecuencia, en la mayoría de los casos, de las iniciativas y esfuerzos de los artistas y no tanto de políticas institucionales al respecto. Pareciera que esto está cambiando desde lo público y lo privado.

El uso de la tecnología no presupone una categoría estética. Una obra que emplea tecnología no es más novedosa o contemporánea que una que no la usa. Sin embargo, es una práctica cada vez más frecuente, casi imposible de soslayar. El uso de tecnología aporta nuevos desafíos y especificidades que no existían antes de su aparición: nuevas formas de interactividad, el tiempo real, la simultaneidad, la ubicuidad, el desarrollo del hipertexto, de narrativas no lineales, la estética de la obra inacabada y una posibilidad sin límites de crear mundos artificiales paralelos.

por Graciela Taquini

manual del artista usuario

En este primer panorama se exhiben obras de más de treinta artistas que cuestionan si la tecnología es sólo una herramienta o constituye un lenguaje. Van a demostrar a través de sus creaciones y de sus conceptos por qué, para qué y como usan la tecnología y con qué fin. De esta manera intentaremos establecer un horizonte digital para la futura historiografía del arte argentino. Un manual del artista usuario en este presente de comienzos del siglo XXI.
Se ha querido homenajear a dos pioneros que supieron intuir la potencialidad artística de nuevos procedimientos y materiales cuando nadie lo hacía. Gyula Kosice en la década del 40 utilizó del neón o el agua que no solo fueron novedosas materialidades expresivas, sino que poseen aún hoy una carga de sentido como metáforas culturales que sin duda citan la inestabilidad constitutiva de esta era de la electricidad.

El otro homenaje es a Margarita Paksa que desde la década del 60 hasta el presente utiliza medios tecnológicos para realizar una crítica la emplea con una visión crítica y una dimensión política.

Esta muestra presenta instalaciones inéditas realizadas especialmente para el evento que se expanden en el espacio y los alrededores de un laberinto digital, algunas de ellas como las de Gabriela Golder y Martín Groisman, fueron realizadas gracias al apoyo en la producción de las instituciones educativas donde trabajan como docentes de artes electrónicas.

Mónica Van Asperen, quien además aportó la idea del Manual del Artista Usuario, trabajó junto a un músico y a un realizador de video para producir su obra multimedia. Mariela Yeregui, que acaba de ganar el Primer Premio Malba/Telefónica posee un perfil de artista investigadora, con un importante bagaje teórico. La obra de Sara Fried obtuvo el segundo premio en el Salón Nacional del año pasado con la instalación que muestra y a la vez presenta la revista online Cibertronic. La joven artista Paula Gaetano involucra su propio cuerpo con la tecnología en una tecnoperformance.
Desde la pantalla de la computadora el espectador se podrá acceder a sitios de destacados artistas que han trabajado utilizando diversas tecnologías y también como Mariano Sardón, Augusto Zanela, Martín Bonadeo y Martín Calcagno. Julia Masvernat, Dina Roisman y Marina Zerbarini presentan sus trabajos multimedia, ya sea en formato cerrado como el cd-rom o en narrativas no lineales como el Net Art. Artistas de trayectoria en las artes plásticas incursionan en lo digital como una prolongación de sus técnicas y estilos personales como: Marta Ares, Martín Kovensky, Zulema Maza, Anahí Cáceres, Gabriela Francone, Daniel Trama y Marta Cali. Las nuevas propuestas de Marcolina Dipierro, Mariano Giraud, Flavia Da Rin y María Luz Gil, parten o de la fotografía o de la creación de mundos digitales para la concreción de sus obras. Judith Villamayor y Cecilia Szalkowicz utilizan las particularidades que ofrece la tecnología low tech. La obra de Juan Sorrentino apela a la memoria visual de la historia del arte utilizando elementos auditivos. Eduardo Calvo Sanz y Joaquín Fargas, desde el campo de la divulgación científica han comenzado recientemente un camino artístico con contenidos ligados estrechamente al presente.

Al modelo de artista internacional y globalizado se le contrapone las dificultades y las respuestas locales. Una de esas respuestas posibles sería convertirse en un adorador de la tecnología en sí misma, afortunadamente esto no ocurre aquí, todo lo contrario los artistas que trabajan en la Argentina tienden a la excelencia a partir del defecto, de la obsolescencia, de los bajos recursos con el poder de la imaginación.

Cecila Szalkowicz

Marcolina Dipierro

Graciela Taquini con la colaboración de Marcelo de la Fuente

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