Graciela Taquini

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biosfera kac por graciela taquini

Para mí el arte es un modo no literario de reflexión filosófica, el arte es filosofía material metida en el caos dinámico del mundo sensible. EK

Después de dos años de trabajo, resulta muy auspiciosa la realización de un panorama de las obras recientes de Eduardo Kac en Buenos Aires y que esto se produzca en el Espacio Fundación Telefónica, una institución cuyos objetivos son promover justamente la investigación y la creación en áreas que articulen el arte, la ciencia y la tecnología.

Quisiera como curadora agradecer a las autoridades y el equipo de la Fundación, así como también a los artistas y teóricos, argentinos y extranjeros que escriben en este catalogo, pensado como un texto de consulta y no como un libro objeto y a todos aquellos que participan en las mesas redondas. El video TRAS EDUARDO KAC es otra forma de testimoniar los brillos de esta muestra singular.
Eduardo Kac no sólo es un artista de nivel internacional, además es un teórico con publicaciones especializadas en el tema del arte y sus cruces con lo tecnológico. Un innovador que ha desarrollado nuevas categorías artísticas como la “ holopoesía”, el “ bioart", o el “arte transgénico”.

Esta muestra propone proyectos que son considerados obras vivas no exclusivamente porque utilizan plantas, animales, genes, bacterias o proteínas creadas por el artista. La idea de vida como medio de creación y proceso se encarna en el hecho de que, durante los dos meses de la muestra esta nunca es experimentada de igual manera. Cambios, mutaciones, diálogos se desarrollan tanto en el espacio local de la Fundación Telefónica como en la Red. Como es habitual en las obras de este siglo XXI, su recepción no está basada exclusivamente en la contemplación, en el goce retiniano o puramente intelectual. Los visitantes locales y remotos producen recorridos, cambios en el punto de vista y acciones que modifican el estado de las cosas, sin que exista un solo camino o un solo sentido.

Toda su obra formula preguntas acerca del origen y el destino de la vida, y por supuesto la posición del hombre en este contexto. Su preocupación es la vida, no como metáfora, sino como principio de creación. Al recurrir a la mezcla de diferentes elementos y a la inclusión del tiempo, sus obras poseen un carácter híbrido e inmaterial.

Kac es un artista globalizado, que sin embargo, articula críticamente citas culturales basada en la tradición judeo/cristiana, o en el racionalismo, base de nuestra modernidad, también resuenan referencias a historias personales, familiares, como el Holocausto o cuestionamentos a las nociones de lo exótico y lo diferente. Lo formal es un eje fundamental, que va más allá de lo exclusivamente intelectual y que trasciende la pantalla o el objeto. Construye, pinta, modela de manera inédita y con herramientas tecnológicas o biotecnológicas. Un conejo puede ser verde fluorescente o una planta curvarse como una escultura orgánica, o puede recrear un macrocosmos mutante de bacterias en Red.

Sus recursos temporales crean una tensión entre la simultaneidad (tiempo real) y el tiempo cíclico de la Naturaleza. Respecto al espacio, combina ambientes reales o virtuales, locales y remotos, en situaciones que suponen hasta el desplazamiento de la autoconciencia del espectador.

Como Martín Buber uno de sus más antiguos referentes intelectuales, Kac no cree en la existencia de un “yo” aislado. Considera que todo ser dialoga en un contexto. Sus investigaciones apuntan a la interacción y comunicación de seres vivientes de todas las especies e incluso de seres no vivientes, como máquinas y robots. Las obras de arte, al no limitarse a la visualidad, son experiencias vivas basadas en la reciprocidad contextual. El entorno de la experiencia es recíproco, es decir, permite tomar la iniciativa de interferir y alterar la obra mientras nosotros somos modificados.

Kac encuentra sus herramientas y recursos en los medios contemporáneos, pero cuando se apropia de los procedimientos de la tecnología suele invertir sus funciones con el fin de darle un sentido poético y a veces polémico. Cada una de sus realizaciones, que son siempre diferentes, fundamenta una puesta en debate más que una explicación panfletaria o didáctica —muy pertinente en el contexto en que vivimos, un mundo que asume la relatividad científica y cultural. Preguntarse si lo que hace es arte, es una verdadera falacia. Kac dice que no hace arte para comunicar cualidades como la belleza, la fealdad, la revulsión o la atracción, categorías que han ido cambiando a lo largo de la historia. Su estética es dialógica, intersubjetiva. Y agrega: “Para mí crear arte es comprometerse con otro sujeto. Mi concepción estética es un amplio examen sobre los limites y docilidades de todas formas de comunicación, ya existentes o por descubrir e inventar”. Es muy difícil de hablar de estilo en Eduardo Kac, ya que, perpetuamente se niega a ser encasillado, en pensarse a sí mismo como un artista que congela o repite formas y formatos artísticos. Observando su obra en perspectiva, lo que resulta evidente es que, en su concatenación, ocurren procesos similares a los de la cadena de la vida, que es, en esencia su tema director. En su producción, una obra parece ser el resultado y la complementación de muchos aspectos de obras anteriores.

Sus trabajos, desde el comienzo de su carrera tuvieron un carácter inmaterial, superador de todo tipo de atadura concreta. Su pasión por la poesía, y su interés en los procesos comunicativos lo lleva a elegir a la performance como primera expresión estética en 1980. Son obras efímeras que responden a la tendencia progresiva del arte de los 60 y 70 de cuestionar la materialidad de los objetos.

Ese deslizamiento del objeto al sujeto lo conduce a la idea de proceso. La experiencia de sus obras, ya sea en el espacio expositivo o en el espacio cibernético propone una cualidad estética irrepetible, son obras que se dan no en el ser sino en devenir, en la dinámica del cambio.

Las primeras performances, realizadas entre 1980 y 1982 en contextos urbanos, responden a acciones que desencadenan toda una serie de eventos que no puede controlar y que dependen de esos marcos contextuales. Esta idea de desencadenar, de efectos domino, de provocaciones que no se pueden manejar a voluntad también es una constante Su trabajos paralelos de poesía visual también lo llevan a una búsqueda de lenguajes que tiendan a lo virtual, a lo fantasmatico, a tener experiencias de espacios inexistentes, inventados. A la vez la búsqueda que el receptor asuma cuerpos lejanos lo hizo desarrollar la estética de la telepresencia, a integrar lo potencial junto a lo real, a la necesidad de otro para que la obra tenga existencia. Otra obsesión es el tema de la comunicación como intercambio de subjetividades en contexto, los diálogos entre especies, las traducciones, los intercambios remotos y presentes. La comunicación entonces se piensa a partir de distintos vectores. desde lo bidireccional hasta lo multidireccional Produce obras que desarrollan lo local, pero distribuido, lo físico y lo virtual, integrando diferencias y contrarios.

Kac es un artista para quien la imaginación y la originalidad son ingredientes fundamentales. El inconformismo logra que encuentre nuevas plataformas, una originalidad que explora campos inéditos y jamás pensados por otros artistas.
La paradoja, los cambios de paradigma, un cierto espíritu irónico no dejan de ser constantes y como consecuencia ante su producción, sólo resta el asombro.

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